lunes, 7 de noviembre de 2011

Tolerancia

Hoy leí esta columna de Lanata. Me preocupan estos episodios de gente agrediendo a periodistas. No porque simpatice con los periodistas argentinos en general, sino porque la idea de que está bien ejercer la violencia verbal o física contra alguien que piensa de una determinada manera menoscaba los principios de la democracia. Esta idea no la inventó el gobierno; es prácticamente una constante en la historia política argentina. Lo cierto es, sin embargo, que este gobierno no muestra interés por modificar dicha constante. Estaría bueno que Cristina, quien aprendió que es políticamente más inteligente mostrarse como conciliadora antes que como confrontativa, repudiase estos episodios. Estaría bueno porque, además de profundizar un perfil que ha sido fructífero políticamente, contribuiría a democratizar la cultura política argentina. Ya hubo gestos en ese sentido, cuando reprochó a Horacio González haber pedido que Vargas Llosa no inaugurase la Feria del Libro, y cuando pidió a su público que no silvara a la oposición. Es un camino que merece ser continuado.

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